Ximena Rincon: «Esto es lo mas duro que me ha pasado en la vida»

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Milita desde los 14 años en la DC y en el p,artido ha hecho gr·an parte de su vida. Pero cuando estuvo a punto de ser su candidata presidencial, el conglomerado decidió otra cosa, en medio del alza de Yasna Provoste en las encuestas. Hoy, cuando ya han pasado casi dos meses, la senadora aborda con más distancia el episodio, pero con la misma molestia: »Es súper injusto, me indigna, porque me desplegué, me endeudé, me desgasté físicamente, porque recorrí todo el país, porque no hay nadie que conozca mejor el partido que yo», dice. También Habla de sus orígenes en la DC, de su separación; su nueva vida y de lo que piensa hacer a futuro.

El lunes 5 de julio, un poco antes de la comida con la que celebró sus 53 años, Ximena Rincón le puso punto final a un escrito que, dice, es un hito “decisivo en su vida”: un decálogo. Pero no uno de reflexiones íntimas o buenos deseos para el futuro, sino un texto muy en su estilo estructurado “para una buena conducta política y profesional”, explica. Ahí habla de defender la dignidad en todas sus expresiones, en todo espacio y situación, de respetar la democracia y las decisiones colectivas en cualquier circunstancia y de nunca tomar una decisión sin la escucha activa de todos los interesados en un tema. Una especie de manifiesto.

—¿Por qué quiso hacerlo y que fuera público?

Lo estuve pensando harto y después de todo lo que me ha tocado vivir… siento que lo necesitaba —agrega.

¿Y qué es eso que le ha tocado vivir? A mediados de mayo, tras ganar la primaria presidencial en la Democracia Cristiana, Ximena Rincón fue bajada de su candidatura por “un veto del Partido Socialista y el PPD” y en medio del alza en las encuestas de Yasna Provoste y las declaraciones de algunos próceres de su partido que le pedían que declinara su nombramiento porque su candidatura no había prendido. Ella, dice que “no entendía nada”.

Lo que no dice es que, además, su vida ha pasado por la DC y que la sacaron de carrera cuando iba llegando casi a la meta, lo que para un político como ella debe ser competir por La Moneda.

Esto es lo más duro que me ha pasado en mi vida después de la muerte de mi papá. Porque me desplegué, me endeudé, me desgasté físicamente, porque recorrí todo el país, porque no hay nadie que conozca mejor el partido que yo. Es súper injusto, me indigna. Me dan ganas de hacer pataleta, pero no.

—Se dice que la política es sin llorar.

Yo sé que la política es sin llorar, pero no cuando tú has hecho todo correctamente, cuando respetas las normas, movilizas a la ciudadanía, ganas limpiamente y llega alguien, de fuera de tu partido, y te dice: “¿sabes qué? tú no me gustas, así es que nosotros no vamos a competir si eres la candidata”, y mi partido en vez de decir “¡váyanse a la punta del cerro!”, me dicen: “Ximena, tienes que defender al partido, así que tienes que declinar tu candidatura”. Me parece que no corresponde. No.

—¿Por qué cree que nadie de su partido salió a defenderla?

Porque había otros intereses detrás, de personas que estaban involucradas… Aquí no hubo nadie, ninguna persona del partido DC que levantara la voz y dijera: esto es inaceptable. Nadie. Eso no se hace.

—¿Hace algún mea culpa sobre eso?

¿Cuál mea culpa podría hacer? Participé en una elección trasparente, se movilizaron más de 300 comunas y más de 30 mil electores…

—¿Mea culpa de quizá no haber generado confianzas, relaciones, que permitieran contar con personas que la defendieran? A la hora de los quiubos nadie levantó la voz en su nombre.

Hay muchos grupos en los que se dijo, pero no hubo una voz potente hacia fuera. El partido ha caído en la trampa de comprarse las encuestas y perder las convicciones. El poder se ha transformado en algo tan importante que están dispuesto a transarlo todo.

—Pero si hay una candidata o candidato que marque mejor que usted ¿se puede cambiar o no?

Ojo, es una decisión tremendamente errada porque las encuestas si algo han demostrado, es que se han equivocado todas.

Ximena Rincón entró chica en política y la DC se convirtió en su mundo. Tenía 14 años cuando decidió militar en la juventud democratacristiana en Concepción, donde vivía. Sus padres eran del partido, y no les pareció nada de raro que entrara.

«Mi familia era de clase media, éramos cinco niños, y vivíamos del sueldo de un abogado y una profesora. Nuestra ropa se heredaba, yo usaba los chalecos con codera de mi hermano Ricardo, y feliz. Y nos compraban dos tenidas al año, una para invierno y otra para verano, zurcíamos los calcetines. En mi casa era la ley del rigor, nos formaron así y lo agradezco —dice—.Yo siempre estuve muy metida en la pastoral del colegio, era una niñita muy ordenada, disciplinada.

A esa edad, cuenta, era la diferente. Sus intereses no tenían mucho que ver con los de sus compañeras del colegio de monjas.

Mi interés era la política, la rebelión en el país y recuperar la democracia. Mis compañeras eran de otra onda, no tan conscientes del tema político.

—¿Mantiene las amigas del colegio?

Sí, pero no me junto con ellas. Cada una tomó su rumbo, una se fue a España y la mayoría se quedó en Conce.

Al egresar del colegio, entró a estudiar Historia: “Por cinco puntos no quedé en Derecho, porque di la prueba con 40 grados de fiebre”. En su segundo intentó lo logró.

En la época universitaria conoció a gente del partido, como Sergio y Alejandro Micco, con quien, cuenta, pololeó.

En la universidad hice amigos de la DC. Al final, mis amigos son los del partido.

Estaba en segundo año cuando conoció al exdiputado democratacristiano Juan Carlos Latorre, quien tenía casi 20 años más que ella, una separación a cuestas y tres hijos, el mayor de ellos solo era cuatro años menor que la senadora.

—Tenía 20 años, pololeamos poco tiempo y decidimos casarnos al año. Mi papá se quería morir. Él lo conocía de la DC, entonces fue un poco tremendo. La pregunta de rigor fue: “¿está embarazada?”. Y el “Caco” le respondió “no, pero en cualquier minuto sí”. Fue duro para ellos.

Cuenta que nunca antes se había sentido así con alguien, así es que le pareció lo más lógico hacerlo.

—Creo que me enamoré del cuento, de lo que representaba, él estaba vinculado a la política, que era lo que me gustaba. Me enamoré del personaje, no de la persona. Y bueno, me casé y me vine a Santiago. Estaba en cuarto año y tuve que llegar acá a hacer el segundo de nuevo. Entró a la U de Chile

—Hoy miro para atrás y pienso que a lo mejor habría hecho las cosas distintas, no me habría casado, pero quizá dónde me habría llevado la vida, no sé si estaría donde estoy hoy.

—¿Y dónde está hoy?

—Hoy estoy feliz en lo que estoy, estoy feliz en mi vida personal. Pero claro, a lo mejor hubiese hecho otras cosas que quería hacer, estudiar afuera 3 o 4 años, no sé. Me vine a Santiago y empecé a hacer la vida del Caco y sus amigos, esos eran sus vínculos, su cuento y eso fue un costo grande, porque no viví esa etapa de mi vida (…). Pero yo tenía muy metido el tema político, para mí recuperar la democracia era muy importante, era casi como una ley de vida, entonces si me preguntas el costo, claro, lo tuve. Pero también en ese mundo conocí a Boeninger, a don Patricio, el chico Zaldívar, gente que probablemente no hubiese conocido y que admiraba. Entré a un mundo que era fascinante para una persona de 21 años.

Pero dice que no es de esas personas que se quedan en la noche dándole vueltas a lo que le pasó y por qué.

—Me acuesto y pienso en las cosas que tengo al otro día o lo que quedó pendiente hoy, y chao. Eso tiene que ver con mi personalidad. Yo apechugo, salgo adelante, resuelvo, no me complico la vida, voy para adelante, en todo, siempre.

—¿Eso no le ha traído otros costos?

—¿Cómo cuáles? (…) Creo que el momento más difícil que pasé y tampoco fue terrible, fue cuando decidí separarme. Pero no fui al psiquiatra ni al psicólogo ni nada. Nunca en mi vida he ido a uno y eso que tengo una hermana sicóloga. Soy más bien positiva, y empujo, y ya ves que he enfrentado desafíos heavy.

En 1998 con 30 años, Ximena Rincón comenzó a tener cargos en el gobierno. Marta Larraechea le pidió que se hiciera cargo de Prodam. Ella era abogada del ministerio de Minería, cuando se produjo la salida de la directora de ese organismo y “la Martita me conocía, y me preguntó si quería asumir ese desafío”.

—El que Martita la conociera y confiara en usted, podría haber sido producto de su matrimonio. Usted, desde los 20 años estuvo cerca del poder en la DC.

Creo que el haber estado casada con el Caco me permitió conocer gente que de otra manera hubiese conocido en otro momento, pero también era más complicado porque era la señora del Caco. Obviamente que optaran por ti no era lo mismo que si no hubieses sido la señora de.

—¿Compartía la mirada política con su exmarido?

Todo el mundo creía que yo pensaba igual que el Caco, y no, nosotros pertenecíamos a mundos distintos de la DC. Él era del mundo guatón y yo del chascón. Ese (el guatón) no era mi mundo de base, el origen de mi red en Concepción, para nada.

—¿Cuándo pudo empezar a mostrar que usted era de ese otro mundo?

Siempre mostré que era de ese mundo, todos sabían y no les gustaba. Pero nunca he permitido que me ninguneen, yo soy yo.

Ximena Rincón se queda un minuto en silencio y luego dice:

—Lo único que sé es que la política para mí era todo, y que estaba en política antes de conocer al Caco. Y te lo voy a poner de otra manera: ¿Qué hubiese sido del Caco si no hubiese estado casado conmigo? Porque si hay alguien que le hizo su campaña de diputado y su reelección, donde sacó casi el 50% de los votos, fui yo. ¿Por qué no me preguntas al revés?

—Porque él era más grande que usted y tuvo cargos importantes antes que usted.

Sí, pero te aseguro que si les preguntas a los de su región donde él fue diputado, la que recorría, visitaba y estaba, era yo. La que organizó su reelección, fui yo.

—Es una buena jefe de campaña entonces.

Muy buena, y mi campaña en el Maule la hice sola. Caco no fue porque ya estábamos muy mal y yo no lo quería allá.

Se separó hace 10 años de Juan Carlos Latorre, cuando ya era senadora. Tras su separación, cuenta que se fue con sus hijos a San Pedro de Atacama, los cuatro solos. Dice que salió de ese momento “trabajando a full. Era senadora y me volqué a eso”.

Ximena Rincón cuenta que fue un grupo de militantes transversales, jóvenes, quienes el año pasado le dijeron que debía ser candidata presidencial por la DC. El 24 de enero de este año se impuso a Alberto Undurraga. A fines de marzo, su correligionaria Yasna Provoste, asumió como presidenta del Senado y dos meses después, dentro de su partido se comenzó a hablar de ella como posible candidata presidencial debido a su irrupción en las encuestas y el rol que había tomado como contraparte del Gobierno.

Tras el fracaso de la DC en la elección de convencionales, esos comentarios se agudizaron. A las críticas de Francisco Huenchumilla a su candidatura, se sumó la de Jorge Pizarro. “Hay que preguntarse por qué Ximena está siendo cuestionada, más que por militantes, por la opinión pública. Es una candidatura que lamentablemente no ha prendido lo suficiente (…) es evidente que Ximena debe evaluar lo que está pasando”, dijo en una entrevista Pizarro. Sobre Yasna Provoste agregó: “Su gestión ha significado que mucha gente esté viendo en Yasna Provoste una alternativa muy competente”.

En paralelo, el lunes en la tarde, un día después de las elecciones de convencionales, el Partido Socialista y el PPD le informaron a la mesa DC que estaban dispuestos a ir a una primaria, pero no con Ximena Rincón como candidata.

—¿Fueron los malos resultados de las elecciones de convencionales lo que desató todo?

Desde el punto de vista electoral nos fue bien: ganamos en prácticamente todas las elecciones de gobernadores regionales donde competimos y ganamos todos los alcaldes.

—Pero en la convención, el hito político más importante de los últimos 100 años, sacaron solo uno.

Dos, uno de mi región, que es independiente y Fuad. En materia de gobernadores en la segunda vuelta mi gobernadora ganó, de hecho, de los senadores DC la única que ganó su gobernación fui yo. Perdió Jorge, la Carola, Yasna y Pancho.

—¿Entonces por qué no defendieron su candidatura?

No es una respuesta que te pueda dar. Tampoco sé por qué el PPD y el PS hicieron eso porque con el único con quien logré hablar de esto fue con Heraldo y me dijo: “Xime, la verdad es que no es que te hayamos vetado, pero para nosotros es importante el PS y no quiere competir contigo”. Nunca pude hablar con Elizalde hasta el día de hoy: lo llamé, le dejé recado y nunca me devolvió el llamado y me lo he encontrado cinco veces en el Congreso Nacional. Un día entró iracundo a la sala y me dijo “Contigo no hablo hasta que no esté con testigos”. Yo le dije: “¿Qué te pasa? Contesta las llamadas”, y chao, es todo lo que he hablado con él. Ya pasó, ya fue. Ahora si tú me preguntas ¿cuál es la razón? Es que nosotros ganábamos…

—Cuando Yasna Provoste fue elegida como presidenta del Senado, ¿no pensó que podía generar un liderazgo que la opacara en el tema presidencial?

No, para nada. De hecho, le pedí que fuera mi vocera y lo era. Son las cosas de la historia, que uno no anticipa y suceden.

—¿Por qué cree que Yasna Provoste pudo generar tan rápidamente ese liderazgo?

Creo que Yasna lo ha hecho bien en la conducción del Senado, no cabe duda. Logró instalar temas del minuto, cosa que no logró Nani (Adriana Muñoz) y le pudo poner la proa al gobierno y decir: “esto no da más, las cosas hay que hacerlas”.—¿Qué atributos cree que tiene ella? Ella logró dar con el tono y la fuerza en el minuto crítico, lo ha hecho muy bien y lo aprovechó. Así es la política, no tengo nada que recriminarle.

—¿Si llega ella a ser la candidata de la DC la va a apoyar?

Voy a apoyar a la candidatura que el partido decida, soy militante DC.

—¿Ha hablado con ella?

No tiene mucho sentido que lo haga. Estoy trabajando concentradamente en mi región, en la Comisión de Hacienda, en entregar el trabajo programático en el que participaron más de mil personas para que se ocupe.

—Se ha volcado a trabajar como lo hace cuando está en dificultades…

No me siento en dificultades, ¿qué dificultad tengo?

—¿Cree que la marca Ximena Rincón hoy vale más o menos que dos meses atrás?

Yo creo que más, porque he actuado con coherencia, porque no me ha dado una pataleta, porque no he tirado el mantel.

—¿Su trabajo en el directorio de una AFP tras salir de la Superintendencia de Pensiones, los problemas de su hermano y su relación con Felices y Forrados, tampoco han afectado su marca?

En mi primera campaña Jaime Naranjo hizo la suya usando el tema de la AFP y le saqué 15 puntos de diferencia. En mi segunda campaña usaron el argumento de mi hermano y fui primera mayoría en mi circunscripción y tercera mayoría en la región (…). Si hay algo que he hecho es validarme yo, Ximena Rincón, como política, profesional, persona, en elecciones y las he ganado las dos, y en las dos se han ocupado estos argumentos. En el caso de Felices y Forrados, expliqué mi relación con ellos y todo bien.

Toma un sorbo de café.

Yo sigo acá, sigo trabajando, sigo recorriendo mi circunscripción, voy a seguir recorriendo el país.

—¿Como si fuera candidata presidencial?

No, voy a seguir recorriendo el país como lo he hecho siempre.

—Pero es senadora de una región.

Sí, pero soy senadora de todo el país también.

—Si el partido mañana cambiara de opinión y le pidiera que fuera su candidata presidencial de nuevo ¿aceptaría?

Como es ciencia ficción, no voy a responder.

Ver Nota Original En el Mercurio:  https://digital.elmercurio.com/2021/07/10/RVSB/L64023RT#